Hub Nexus
Updated

AuthorNo author yetClaim it

See something to improve? Propose a change.

Support

En California hay erupciones volcánicas casi con la misma frecuencia que los grandes terremotos de la falla de San Andrés. Al menos 10 erupciones han ocurrido en el estado en los últimos 1.000 años —la última, la del Lassen Peak (1914–1917), en el actual Lassen Volcanic National Park, en el norte— y habrá otras. El Observatorio Volcánico de California (CalVO), del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), mantiene redes de vigilancia en los volcanes peligrosos del estado.

Mapa de California con los volcanes marcados según su nivel de peligro —alto a muy alto, moderado o bajo— y los que han hecho erupción en los últimos 1.000 años, desde Mount Shasta y Medicine Lake Volcano en el norte hasta Salton Buttes cerca de México, con el emblema del CalVO

Los volcanes más antiguos preocupan menos. La lista de vigilancia cambia con nuevos datos sobre la historia eruptiva, con cambios de actividad o cuando crece la población cercana.

Volcanes de todo el país, y de todo el estado

Más de 50 volcanes de los Estados Unidos han hecho erupción una o más veces en los últimos 200 años. Las regiones volcánicas más activas del país son Hawái, Alaska, Washington, Oregón y California. Desde Menlo Park, el CalVO vigila los que pueden ser peligrosos y ayuda a las comunidades a prepararse y a responder cuando uno se activa.

Unos volcanes son más peligrosos que otros

El USGS ha clasificado el peligro de todos los volcanes del país según su edad, los tipos de peligro que pueden producir y cuánta gente está expuesta a ellos. En California hay dieciséis en la lista de vigilancia. Las investigaciones indican que hay magma bajo siete de ellos: Medicine Lake Volcano, Mount Shasta, Lassen Volcanic Center, Clear Lake Volcanic Field, Long Valley Volcanic Region, Coso Volcanic Field y Salton Buttes. Los terremotos, las aguas termales, los gases volcánicos y la deformación del terreno muestran que siguen activos.

Esa actividad de bajo nivel puede durar décadas o siglos sin erupción, y en muchos volcanes jóvenes es normal; lo que preocupa es que aumente deprisa. Por eso los volcanes más peligrosos tienen sensores que miden su actividad sin pausa: así se conoce su nivel de fondo y se reconoce un aumento.

Receptor GNSS con cúpula blanca y sismómetro sobre una ladera de Long Valley Caldera, con bosque y montañas nevadas detrás

El CalVO mide tres cosas: los terremotos (sismicidad), el movimiento del terreno (deformación) y los gases que emite el volcán (geoquímica). Este receptor GNSS y este sismómetro de Long Valley Caldera detectan la deformación y los sismos que causan el magma o el gas al subir, días, semanas o meses antes de una erupción; los datos llegan por telemetría a Menlo Park. Detrás, Mammoth Mountain.

Sensor de gas volcánico entre rocas claras en Mammoth Mountain, con un mástil y una caja metálica

En Mammoth Mountain, un sensor mide de forma continua la temperatura, el dióxido de carbono y la concentración de otros gases de una fumarola.

Formas de erupción y sus peligros

En una erupción explosiva, el volcán lanza al aire con gran energía fragmentos de lava (tefra) y gas. Las partículas más finas, las cenizas, suben en una columna eruptiva que puede llegar a la estratosfera en minutos. A la vez, gases calientes con ceniza y lava pueden bajar por las laderas como un flujo piroclástico. La nube de ceniza viaja con el viento, es un peligro para la aviación y puede recorrer cientos de kilómetros antes de caer.

En una erupción efusiva, de menos energía, el volcán puede emitir lava fluida y caliente en coladas capaces de avanzar muchos kilómetros en un día. O bien, desde la chimenea volcánica puede subir un tapón de lava medio solidificada, menos caliente y lento, que forma un domo de lava. Si el domo crece tanto que se vuelve demasiado empinado, se derrumba y suelta flujos piroclásticos tan peligrosos como los de una erupción explosiva.

Durante y después de una erupción, las lluvias fuertes o el deshielo pueden arrastrar el material suelto de las laderas en lahares: corrientes de lodo y roca que parecen ríos de hormigón fresco. Bajan por valles y barrancos y son uno de los peligros volcánicos más destructivos.

Diagrama de un volcán en erupción: columna eruptiva y nube empujadas por el viento dominante, caída de tefra o ceniza, domo de lava y su colapso, flujo piroclástico, flujo de lava, deslizamiento, lahar y conducto de magma

Algunos peligros, como los lahares y los deslizamientos, pueden producirse aunque el volcán no esté en erupción. Adaptado de "Geologic Hazards at Volcanoes" (USGS General Information Product 64).

Cuando un volcán se reactiva, lo habitual es que la energía de la actividad suba, llegue a un máximo y baje poco a poco hasta que el volcán vuelve al reposo. En 1914–1917 el Lassen Peak tuvo primero una serie de explosiones de vapor pequeñas; luego una gran explosión levantó una columna de 9.144 metros y desató flujos piroclásticos y lahares devastadores. El viento llevó la ceniza 442 kilómetros al este, hasta Elko (Nevada). La fase principal duró unos días, pero las explosiones de vapor y los lahares mantuvieron el peligro durante los años siguientes. A diferencia de otros desastres naturales, una erupción y sus peligros pueden durar meses, años o incluso décadas antes de que se pueda dar por terminada la alerta.

Seis volcanes de peligro alto a muy alto

Varios volcanes jóvenes de California están a menos de 160 kilómetros de grandes poblaciones. Su paisaje atrae a miles de visitantes al año, y su calor, a la industria geotérmica. Como la ceniza de una erupción explosiva viaja cientos de kilómetros, el volcán más cercano a su casa no tiene por qué ser el que más le afecte.

Llanura de hierba seca junto a un río, con la silueta baja y alargada de Medicine Lake Volcano en el horizonte bajo nubes altas

Medicine Lake Volcano — peligro alto. Tiene forma de escudo y la mayor concentración de tubos de lava de Norteamérica. En su ladera norte está Lava Beds National Monument, a unos 50 kilómetros al sur de Klamath Falls (Oregón).

Mount Shasta cubierto de nieve, con su cono secundario, sobre un llano de bosque

Mount Shasta — peligro muy alto. Este volcán de 4.316 metros alberga las fuentes del río Sacramento y está cerca de varios pueblos y de grandes corredores de carretera, ferrocarril y tráfico aéreo.

Lassen Peak con manchas de nieve, visto desde una cresta con bosque de coníferas

Lassen Volcanic Center — peligro muy alto. Está en Lassen Volcanic National Park, a unos 50 kilómetros al este de Redding. Sus depósitos muestran una historia eruptiva sorprendente y atraen a más de 350.000 visitantes al año. El Lassen Peak tuvo una erupción violenta a principios del siglo XX.

Dos cerros volcánicos redondeados sobre un lago y una llanura con casas, en Clear Lake Volcanic Field

Clear Lake Volcanic Field — peligro alto. A unos 145 kilómetros al norte de San Francisco, su calor alimenta The Geysers, el mayor complejo de centrales geotérmicas del mundo.

Vista de Long Valley desde una ladera rocosa con un pino, hacia un valle boscoso y montañas lejanas

Long Valley Volcanic Region — peligro alto a muy alto. Una erupción cataclísmica de "supervolcán", hace unos 760.000 años, dejó una depresión de 32 por 16 kilómetros, la Long Valley Caldera, a unos 48 kilómetros al sureste de Yosemite National Park.

Un domo volcánico bajo y oscuro sobre el agua del Salton Sea, visto tras matorrales

Salton Buttes — peligro alto. Son domos volcánicos cerca de la central geotérmica del Salton Sea, a unos 145 kilómetros al sureste de Palm Springs.

Mapas de zonas de peligro

Los mapas de zonas de peligro volcánico muestran qué peligros puede traer una erupción futura y dónde es probable que golpeen. El riesgo concreto depende del tipo de erupción, del volumen de lava, de dónde se abra la chimenea, de cuánto dure, y de los ríos y las lluvias. Las erupciones efusivas destruyen, pero en general no amenazan la vida; las explosivas, además, ponen vidas en peligro.

En todo el estado las zonas de peligro volcánico abarcan más de 62.000 kilómetros cuadrados: la mitad es propiedad privada y la otra mitad es terreno público del Servicio Forestal (USFS), el Servicio Nacional de Parques (NPS) o la Oficina de Administración de Tierras (BLM). En ellas hay recursos naturales e infraestructura esencial para el agua, la energía y el transporte de California. Menos del 1 por ciento de la población del estado vive en esas zonas, pero más de 20 millones de visitantes acuden cada año a sus paisajes.

Mapa generalizado de peligros de Lassen Volcanic Center: domos y coladas de lava alrededor de Lassen Peak, un círculo con el alcance de los flujos piroclásticos, lahares por los arroyos y un círculo punteado más amplio con el alcance de más de 5 cm de ceniza, con Redding, Shingletown, Mineral, Chester y Lake Almanor

Mapa generalizado de peligros de Lassen Volcanic Center, en el norte de California. Los flujos piroclásticos suelen bajar por las quebradas; aquí se han encontrado a lo largo de valles hasta a 23 kilómetros. La ceniza puede caer en zonas más lejanas, según la dirección y la fuerza del viento durante una erupción explosiva.

Avisos a tiempo

La misión del CalVO es mejorar la seguridad pública y reducir los trastornos sociales cuando un volcán se activa, con pronósticos basados en la vigilancia y en investigación científica rigurosa. Los mapas de zonas de peligro dan la visión a largo plazo; los pronósticos a corto plazo avisan de los cambios probables mientras la actividad y la erupción evolucionan.

El USGS emite esos avisos en "tiempo real" con dos productos, ambos de cuatro niveles:

AvisoParaNiveles
Notificación de Alerta Volcánica (VAN)peligros en tierranormal – advertencia – observación – alarma
Notificación del Observatorio Volcánico para la Aviación (VONA)peligros para la aviaciónverde – amarillo – naranja – rojo

El Servicio de Notificación Volcánica los envía por correo electrónico, junto con otra información, a quien se suscriba en volcanoes.usgs.gov/vns.

Un programa nacional

El CalVO forma parte del Programa de Peligros Volcánicos del USGS (Volcano Hazards Program), que tiene otros cuatro observatorios:

  • Cascades (CVO): Oregón, Washington e Idaho.
  • Yellowstone (YVO): Montana, Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona.
  • Hawái (HVO).
  • Alaska (AVO): Alaska y las Islas Marianas del Norte.

El Sistema Nacional de Alerta Temprana Volcánica (NVEWS) moderniza la red nacional de vigilancia. Con apoyo de la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero de USAID (USAID/OFDA), el Programa de Asistencia en Desastres Volcánicos (VDAP) del USGS responde a crisis volcánicas en otros países y les ayuda a prepararse.

Más información en la página del CalVO, volcanoes.usgs.gov/observatories/calvo.

Sources

  • Stovall, W.K., Marcaida, M., y Mangan, M.T., El Observatorio Volcánico de California (CalVO)—Vigilando los Volcanes Activos del Estado: U.S. Geological Survey Fact Sheet 2014–3120 (versión en español, enero de 2016). Editado por Peter H. Stauffer; diseño de Jeanne S. DiLeo; traducido y adaptado por Stuart K. Wilkinson y Gonzalo Hermosilla Pineda. https://pubs.usgs.gov/publication/fs20143120
  • Las figuras y fotografías proceden del PDF de la hoja informativa.
  • Reescrito con palabras propias de hubnx.
LanguagesEnglish

Licence: CC0 1.0 (public domain) · Adapted from pubs.usgs.gov

1

0

0

0

Spinner Logo

Comments

Spinner Logo
Version: 2CC0 1.0 — public domain
The runaway star that left the Tarantula Nebula
Version: 2CC0 1.0 — public domain
The Blackwell School, where segregation had no law behind it
Version: 2CC0 1.0 — public domain
The Eagle Nebula, seen in the infrared
Version: 2CC0 1.0 — public domain
The house where the Equal Rights Amendment was written
Version: 2CC0 1.0 — public domain
The Aleutians, the forgotten front of the Second World War
Version: 2CC0 1.0 — public domain
The Cosmic Cliffs are not cliffs