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Itinerario o ruta turística
Este artículo es una ruta o itinerario propuesto por algún usuario sobre un destino turístico.

El olivar es inseparable del paisaje de Montoro. (Foto: CFA1877, CC BY-SA 4.0)
La ruta por el paisaje de interés cultural de Montoro transcurre por el paisaje de Montoro, que está incluido en el Registro de Paisajes de Interés Cultural de Andalucía y presenta interés especial por su valores naturales y culturales. La documentación original de referencia está disponible en la web de la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía.
El propósito de las rutas por paisajes culturales es revelar las distintas maneras en que las personas se han relacionado y relacionan con los lugares que habitan y cómo su interacción con el medio ha propiciado la conformación de diferentes categorías de paisajes culturales. Éstos, en la actualidad, no solo singularizan la zona sino que representan un interesante recurso en aras de un desarrollo territorial sostenible.
Comprender

Montoro y el río desde el hotel Mirador. (Foto: Rafael Jiménez, CC BY-SA 2.0)

Vista aérea de Montoro. (Foto: kallerna, CC BY-SA 4.0)
El municipio de Montoro está situado al este de la provincia de Córdoba, en el límite con la de Jaén. Integrado en la comarca del Alto
Guadalquivir a 42,6 kilómetros de la capital de provincia Córdoba,
su término se encuentra atravesado por la Autovía del Sur A-4
entre los puntos kilométricos 353 y 366, como también lo hace la nacional N-420
. Ambas, la A-4
y la N-420
sufren una bifurcación en este
gran término municipal de 585,84 km2 de extensión superficial.
Montoro se encuentra perfectamente comunicada tanto por carretera
como por ferrocarril con Córdoba y por carretera con el resto de
núcleos urbanos colindantes como Bujalance a través de la A-309
.
El paisaje de Montoro viene determinado por tres elementos fundamentales: La sierra con su piedemonte, la campiña y la vega del
río Guadalquivir que supone la frontera natural pero que a la vez
sirve de nexo de unión para integrar el núcleo urbano de Montoro
en una unidad paisajística muy singular y de bellas estampas. La
población, de pasado ibero, griego, romano y musulmán, está situada
sobre una pequeña elevación que domina el curso del río y que la
divide en dos barrios, ofreciendo una silueta única sobre el horizonte.

La plaza de toros. (Foto: CFA1877, CC BY-SA 4.0)
Este asentamiento urbano aprovecha la elevación del terreno sobre un
cerrado meandro en la margen izquierda del río Guadalquivir con una
cota máxima de 195 metros sobre el nivel del mar. Esta estratégica
elevación ha propiciado que localidad, emplazamiento y río hayan desarrollado una relación histórica por la que distintas sociedades a través
del tiempo buscaron su dominio para el control de las comunicaciones
entre el Valle del Guadalquivir y el paso a Sierra Morena. Su peculiar
situación geográfica ha favorecido el continuo asentamiento humano
desde la antigüedad en el período final de la Edad del Bronce (1200
a.C- 700 a.C) ya que la situación elevada del asentamiento proporcionaba protección para su población y un fácil acceso a los recursos hídricos además de control territorial. Estas circunstancias provocaron
el establecimiento de un importante núcleo ibero-turdetano cuyas evidencias se encuentran en el asentamiento arqueológico del Llanete de
los Moros, situado muy cerca de la actual plaza de toros de Montoro.
La zona se vio sometida a un profundo proceso de romanización desde
finales del siglo III a.C. cuando la población era conocida como Epora
que significa en griego «veedor» por lo que algunos historiadores han
establecido relación entre el nombre del emplazamiento y su función
estratégica a modo de baluarte, en una clara alusión a su privilegiada
situación sobre el Guadalquivir. La firma de tratados de alianza (foedus)
con Roma durante el transcurso de las Guerras Púnicas propició que
Epora ganara el estatus de civitas foedarata, convirtiéndose en siglos
posteriores en punto de referencia en el trazado de la Via Augusta. A
partir de esa romanización la economía de Epora se basó en el cultivo
del olivo y los cereales lo que ha propiciado un aspecto muy característico del paisaje que circunda al núcleo urbano de Montoro. Otros
motores económicos en la zona son la ganadería extensiva, la caza
en la zona de la sierra y las explotaciones mineras de cobre y plomo.
Aceña o molino harinero en el margen del Río Gualdalquivir. (Foto: Cazalla Montijano, Juan Carlos, CC BY 4.0)
El entramado urbano de la ciudad fue transformado en época visigoda y
sobre todo musulmana siempre adaptándose al espacio físico y su relieve,
señalando las escasas fuentes históricas existentes, algunos testimonios
visigodos, la existencia de algunas explotaciones agrícolas alejada del
núcleo urbano en un proceso de ruralización que venía dándose desde
el bajo imperio romano. A partir del siglo VIII la población pasa a denominarse Kántar-Estesan (haciendo alusión a la existencia de un puente)
reedificándose la muralla y construyendo una alcazaba en lo que hoy
conocemos como Plaza de Santa María de la Mota. Algunos restos de
esa alcazaba se observan si realizamos una mirada desde el exterior del
meandro, en la margen derecha del río Guadalquivir. En 1240 Fernando III recupera la plaza para la Corona de Castilla, pero la artesanía mudéjar
dejará una profunda huella con técnicas artesanas que han llegado hasta
nuestros días como el trabajo del esparto, la alfarería y el dominio de la
irrigación a través de acequias y fuentes muy abundantes en Montoro.
La incorporación de Montoro a la Corona de Castilla se realiza a partir
de su conquista en 1240 y siempre bajo la jurisdicción de Córdoba,
situación que cambia en 1660 cuando el Marqués de El Carpio la
incluye en sus dominios. En 1662 Felipe IV le otorga el estatus de
ducado uniéndolo a los dominios de la Casa de Alba que tendría
jurisdicción sobre una serie de actividades e impuestos como las alcabalas, impartir justicia y nombramientos de corregidor y escribanos.
Torre de la iglesia de San Bartolomé. (Foto: Juancordoba56, CC BY-SA 3.0)
Entre los siglos XVI al XVIII de desarrolla el núcleo urbano con nuevas y
emblemáticas construcciones tanto civiles como religiosas conformando
la imagen y la estructura urbana que perdura hasta nuestros días.
Entre ellas destacan el Puente Mayor o de las «Donadas», las Casas
Consistoriales, la Iglesia de San Bartolomé, la Casa Tercia e innumerables casas nobiliarias, a cuyos titulares se les habían donado grandes
latifundios dedicados a la explotación del olivar, la vid y los cereales.
En el siglo XIX la ciudad opuso, desde su privilegiada y estratégica
ubicación, resistencia a las tropas napoleónicas y ayudaron con levas
de soldados con la población local por lo que fue recompensada con
el título «Noble, Leal y Patriótica» Ciudad en 1808 por Fernando VII.
En la actualidad la economía montoreña gira entorno al cultivo del olivar
con 18.895 hectáreas para la producción de aceite de oliva de gran
calidad complementadas con las 2285 hectáreas dedicadas a herbáceo
tanto de regadío como de secano, principalmente al trigo, lo que otorga
a la economía montoreña de un carácter esencialmente agropecuario
ratificado por el número de actividades económicas relacionadas con
ese sector 465 en 2022 seguida de lejos por actividades comerciales
y la industria manufacturera, como por ejemplo el esparto cuyo uso
y producción son más característicos del núcleo urbano. Desde este
emplazamiento existen varios puntos donde se domina el paisaje agrario
y natural que lo rodea, sin embargo, es más rica la vista desde el exterior al interior en el que destaca el perfil del núcleo urbano recortado
sobre un paisaje natural, esquema típico de la campiña de Córdoba
recogido en el Registro de Paisajes de Interés Cultural de Andalucía.

Fuente del pilar de Santo Domingo y estación de via crucis. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Esta ruta pretende mostrar los aspectos más característicos del paisaje
de Montoro, el de su emplazamiento territorial, el de su fisionomía urbana
y la relación establecida entre ambos. La ruta propone un recorrido que
se inicia en el Mirador del Imperio Romano, continúa por el Mirador Lineal
que se prolonga siguiendo la calle Herrerías y cruza el Puente Mayor o
«de las Donadas» para introducirnos el barrio del Retamar, único arrabal
histórico situado en la margen contraria del río. En el interior de este
barrio, prosigue hasta alcanzar el mirador que permite extender la mirada
sobre el valle, asciende hasta la cruz situada en la conjunción de las calles
Amargura y Jardines, y vuelve hasta las proximidades del puente para iniciar un recorrido por el espacio de ribera que lleva a la Fuente de la Oliva.
Desde este lugar continúa por la circunvalación norte hasta cruzar el
Puente Nuevo y comienza el recorrido por la ampliación de los siglos XVII
y XVIII del monumental casco histórico hasta llegar a la Plaza de las Hijas
de la Caridad. Desde aquí se dirige al norte para recorrer el sector medie-
val alcanzando la Plaza de Santa María y finaliza en uno de los espacios
urbanos más identitarios para los montoreños: la Plaza de España.
Llegar
La ruta recorre la localidad de Montoro, a 42,6 kilómetros de la ciudad de Córdoba, a la que se puede llegar por A-4
, N-420
o A-309
.
Itinerario
Mirador del Imperio Romano: el Retamar, el río y la sierra
Trayecto: Inicio del itinerario en el Mirador del Imperio Romano. Calle Herrería esquina a carretera N-420

Paisaje de olivar desde Montoro. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Comenzamos esta ruta desde el
- Mirador del Imperio Romano donde podemos observar
como el Rio Guadalquivir llega, silencioso
desde el sureste y va abrazando poco a poco
a Montoro llenándolo de vida y armonía sonora del agua que discurre formando un encajado meandro. Al sur el río que llega ayudando a reverdecer a la vegetación que casi
oculta en su totalidad las medievales aceñas del Cascajar (molinos hidráulicos para fabricación de harinas); hacia el este, delante
de nosotros el blanco y encalado barrio del Retamar, al oeste la fuente del Pilar de las Herrerías y la fachada que forman las casas
de Montoro que se superponen unas a otras
a modo de patchwork blanco y rojo, y al norte
el río que se pierde en un requiebro tras bañar los pilares del puente Mayor envolviendo
el núcleo urbano de Montoro por su margen
izquierda. El paisaje es bello y más cuando te
dejas acompañar por el susurro del agua, no
en vano, vale la pena disfrutar un tiempo en
ese punto apreciando la vegetación de ribera, el río, el barrio del Retamar y los verdes
olivares que forman el horizonte. Continuaremos nuestro camino por el mirador lineal sobre el río Guadalquivir dejando a nuestra
izquierda una pared de casas blancas que
parecen apilarse en un delicado equilibrio
sobre la roca arenisca de color rojizo que
sustenta todo Montoro. Pasamos por delante
de la fuente del pilar de Santo Domingo de la Calzada donde se encuentra una muestra
muy representativa de la importancia que
tiene en Montoro el elemento agua, con sus
fuentes y la tradición de las cruces de mayo.
Tras pasar por delante de esta fuente continuamos recto por la calle Camino Nuevo
que nos lleva directamente hasta el Puente Mayor, también llamado «de las Donadas».

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Vista desde el mirador del Imperio Romano.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Vista desde el mirador del Imperio Romano.
- Puente Mayor o «de las Donadas»: el Guadalquivir entre Montoro y el arrabal histórico
Trayecto: Mirador lineal sobre el Guadalquivir paralelo a la N-420
y calle Camino Nuevo (15 min.)
Vista parcial y Montoro al fondo. Panorámica (Foto: Cazalla Montijano, Juan Carlos, CC BY 4.0)
Al llegar al Puente Mayor se toma conciencia de lo importante que llegó a ser la construcción de esta obra civil y su trascendencia histórica a partir del siglo XVI. Para esta
construcción pontonera se escogió el lugar
más estrecho que había en el valle formado
por el río Guadalquivir llamado la Cincela del
Rastro. El Puente Mayor es conocido popularmente como Puente de las «Donadas» en alusión a unas posibles donaciones que realizó la población local para ayudar a su ejecución y conclusión. Se vendieron dehesas y
montes para conseguir recursos para ese fin.
Con una altura de 19 metros sobre el río, para
evitar las frecuentes crecidas del Guadalquivir, se construyó con sillares de arenisca roja, conocida en Montoro como piedra «molinaza»
(tal vez relacionado ese término, según algunos
historiadores, con la utilización de esa piedra
para la construcción de los molinos y aceñas).
Esta altura te permite apreciar como el río ha
calado y conformado el relieve local formando
un profundo valle, encajándose en el meandro
que empieza a rodear a Montoro. Mirando hacia el Sur tenemos a nuestra izquierda el barrio del Retamar que se derrama ladera abajo
con algunas pendientes considerables, mientras que a nuestra derecha a una altura de
200 metros se erige altanera Montoro rematada por la roja torre campanario de la iglesia de San Bartolomé. El río Guadalquivir adquiere
tonos verdes y en ocasiones refleja el color
blanco de las casas y el azul del cielo, pudiéndose observar que, a continuación de la vegetación de ribera, existen pequeñas huertas en
ambas orillas. El Puente Mayor es el nexo de
unión por el Este entre el barrio del Retamar
y el núcleo urbano principal de Montoro, pero también une sierra y campiña por lo que supone un continuo paso de actividad humana.
(Foto: Cazalla Montijano, Juan Carlos, CC BY 4.0)

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
(Foto: Cazalla Montijano, Juan Carlos, CC BY 4.0)
- Mirador del Retamar: las casas colgadas sobre el río
Trayecto: Puente Mayor y calle Calvario (5 min.)

Montoro desde el mirador del Retamar. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Tras abandonar los excelentes puntos de visión paisajística que ofrecen los salientes de los dos miradores
sobre los contrafuertes del Puente Mayor nos dirigimos
al barrio del Retamar donde encontramos la ermita de Santa Ana, vinculada durante el siglo XVII al cuidado
de personas con enfermedades contagiosas como la
peste, aunque hay autores que relacionan la existencia
del barrio y la ermita como el lugar de asentamiento
de los obreros que trabajaban en la construcción del
Puente Mayor. A nuestra derecha sale la calle Calvario
observándose claramente la razón de su denominación al ser el inicio de un antiguo Vía Crucis que terminaba en la desaparecida ermita de San Roque, que
estaba situada en la cota más alta de la loma del Retamar. Al transitar por la calle Calvario a la izquierda se
aprecia la inclinación de determinadas calles del viario
como la calle Santa Ana y la calle Renepon, que discurren paralelamente a la pendiente de la ladera donde
está ubicado este barrio. Continuando hacia adelante
encontramos a la derecha el hasta llegar al mirador mirador del Retamar, un excelente lugar para descubrir la amplitud del valle por
donde discurre el Río Guadalquivir. La vista panorámica desde este mirador nos ofrece una visión muy
completa de la fachada urbana que presenta Montoro
a levante. La espectacular vista nos descubre delante
de nosotros el Río Guadalquivir rodeado de una profusa vegetación, el corte de roca arenisca que muestra
una variedad de tonos rojizos y, por encima recortando su silueta en el cielo, el blanco caserío de Montoro que se eleva con una pasmosa verticalidad. Más
hacia el norte se observa el rojizo del Puente Mayor
que prolonga sus arcos para acercar aún más si cabe,
el núcleo urbano montoreño al barrio del Retamar.
También desde este punto se puede divisar el espacio
abierto del valle, que alcanza una anchura de más de
200 metros de distancia entre el punto donde nos encontramos y su orilla opuesta. Seguimos por la calle
Calvario para enlazar con la calle Amargura observando previamente los restos de chimeneas de antiguas
industrias aceiteras ubicadas junto a la orilla del río.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
- Cruz entre las calles Amargura y Jardines: en el camino del antiguo Via Crucis
Trayecto: Calle Calvario, calle Amargura, calle Jardines, calle Santa Ana, Plaza del Mercado y calle Cedrón (10 min.)

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Dejamos detrás la calle Calvario y giramos a la izquierda para entrar en la la
calle Amargura notando
que la suave pendiente nos va llevando paso a paso
a una cota más elevada. Los zócalos pintados de color ocre o rojo dejan de ser rectangulares para para
pasar a ser triangulares adaptándose a la pendiente
igual que los accesos a las viviendas encaladas de
carácter tradicional. Al fondo de la calle Amargura vemos una bifurcación donde el espacio se abre y
encontramos una de las múltiples cruces repartidas
por todo Montoro, siendo muy singular la presencia
de estos cruceros en este barrio. Estos elementos
religiosos estratégicamente repartidos en el territorio
urbano son un legado de viejas tradiciones de las
cuales se han encontrado testimonio histórico. Existen documentos cartográficos en la Biblioteca Nacional fechados en 1792 que confirman el recorrido de
un Vía Crucis con 14 estaciones señaladas con unas
cruces que tenían una composición tradicional.
Constan de basamento, normalmente de sección
cuadrada en varias alturas y de tamaño decreciente, sobre el que se sitúa una columna que soporta
una cruz en muchos casos de hierro fundido, aunque muy pocas han llegado hasta nuestros días.
En este cruce seguimos la ruta ascendente por la
calle Amargura hasta llegar a otra intersección con
la calle Jardines donde podemos disfrutar de un hermoso rincón con otra de las cruces que señalaban
el antiguo camino del Calvario. Las calles parecen
estrecharse a medida que van ganando un poco de
altitud metiendo al viandante en la vida interna del
barrio, pero sin embargo cuando se llega a alguna
intersección con calles que están perpendiculares
al río, como la calle Renepon, se nos muestra en
parte el paisaje de Montoro. Seguimos la ruta hasta
el final de la calle Jardines atravesando una zona
de parques públicos para enlazar con calle Santa
Ana hasta llegar al cruce con Plaza del Mercado
y bajar por la calle Cedrón donde encontramos
desde una cota más baja bellas vistas de Montoro.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
- Mirador de Entrehuertas: la ciudad defendida sobre el promontorio
Trayecto: calle Cedrón, camino hasta la Fuente de la Oliva, circunvalación norte y Mirador de Entrehuertas (10 min.)

Caños de la fuente de la Oliva. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Todavía en el barrio del Retamar , nos encontramos en un cruce de caminos dejando detrás la plaza del mercado y a la izquierda la ermita de Santa Ana y la entrada al Puente Mayor. Delante de nosotros una hilera de casas nos oculta Montoro y pasamos por una
rampa que conecta con el camino que discurre por la ribera derecha del río y que lleva a la fuente de la Oliva. En este punto encontramos
la cota más baja, pudiendo apreciar cómo el Puente Mayor se eleva entre los chopos, cañaverales y el afloramientos rocoso del bosque
galería del río. Durante varios minutos parece que la vegetación engulle al viajero hasta
que el sendero asciende un poco y a la derecha se descubren ante nosotros los cuatro caños de la Fuente de la Oliva. Aprovechando las aguas del Arroyo de las Ventanillas, se
construyó en el siglo XVIII un molino harinero
denominado el «Molinillo» del que se pueden
observar los restos detrás de esta fuente. La
importancia del agua para esta población fue
fundamental ya que históricamente se aprovechaba su fuerza para la construcción de aceñas como el molino de las Monjas, justo
en la otra orilla frente a este del Molinillo, la
de Fernando Alonso del siglo XV o la del Cascajal. Subiendo por la rampa frente a
la fuente y accediendo al paseo del meandro
se observa Montoro, aunque lo descubrimos
en todo su esplendor al llegar al Mirador de Entrehuertas, construido expresamente con
la finalidad de observar el paisaje montoreño desde el Norte y tomar conciencia de su
importancia como bastión defensivo y estratégico en el control del valle del Guadalquivir.
En este tramo se camina por la circunvalación
que ofrece unas vistas exteriores del meandro
y de Montoro a la izquierda mientras a nuestra derecha encontramos la agreste serranía.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
- Puente Nuevo: una mirada al paisaje natural
Trayecto: Circunvalación norte y puente Nuevo hasta llegar a la plaza de las Hijas de la Caridad (20 min.)

Caudaloso Guadalquivir a su paso por Montoro. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Al llegar al Puente Nuevo, que conecta Montoro con la sierra de Córdoba por el oeste, encontramos una perspectiva paisajística diferente situándonos justo en la vertical del Río
Guadalquivir. Hacia el Norte se ve el paisaje
natural de piedemonte de las estribaciones
de Sierra Morena, cuyas primeras lomas están ocupadas por los olivares que producen el
aceite que cuenta con Denominación de Origen Protegida Montoro-Adamuz. Desde aquí
podemos ver cómo la frondosidad del bosque
galería escolta al río por ambas orillas albergando un amplio ecosistema de vida animal
y vegetal. Hacia el oeste vemos las suaves
lomas cubiertas de olivares, mientras las
aguas del río se dirigen a la capital cordobesa.
Hacia el sur observamos las casas escalonadas en el promontorio siguiendo las curvas
de nivel, y muros de contención que recuerdan a las antiguas estructuras que defendían
la ciudad medieval. Dejamos el puente y entramos en Montoro transitando por la calle
Pescadores, que ya tenía esa denominación
en fuentes históricas desde el siglo XVII. Buscamos llegar a la calle calle Santos Isasa por la
pronunciada cuesta de la calle Paloma que
sale a la izquierda, o por la Ronda del Poeta Manuel Terrín Benavides, en la que las
pendientes son menos pronunciadas. La
calle Paloma confluye con Santos Isasa muy
cerca de unas de las puertas que los musulmanes abrieron en las murallas tras hacerse con la plaza de Montoro en 712, la Torre Mocha, posiblemente edificada en el siglo XI.
Esta edificación es el único resto arqueológico que constata la existencia de la muralla
musulmana en Montoro. Continuando por
la calle Santos Isasa, podemos observar su
trazado curvo adaptado a la antigua muralla hasta desembocar en el próximo destino.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Montoro y su puente Nuevo.
- Plaza de las Hijas de la Caridad: la expansión moderna
Trayecto: Calle Pescadores, calle Paloma, calle Santos Isasa y plaza de las Hijas de la Caridad (10 min.)

Plaza de las Hijas de la Caridad y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
La plaza de las Hijas de la Caridad situada a
198 metros de altitud supone el punto de confluencia de las principales vías que vertebran
el paisaje urbano de Montoro y se encuentra
unida a la Plaza del Charco formando un espacio casi continuo, no en vano este era el
nombre que recibían ambos espacios en el
siglo XVI. Entre 1530 y 1580 la tendencia demográfica alcista se rompe en Montoro y con
ella la expansión urbana, que había llegado
por la calle Corredera y sobrepasaba estas
plazas hasta llegar a zonas más llanas en
Calle El Santo y Cava. Tras las tres grandes
epidemias del siglo XVII se vuelve a recuperar
demográficamente la localidad a principios
del siglo XVIII y aumenta la edificación civil
en torno a edificios pertenecientes a congregaciones religiosas construidos a finales del
siglo XVIII como el convento de San Juan de
la Cruz, actual iglesia parroquial del Carmen. Esta
plaza se llamó entre 1863 y 1868 Plaza de
Isabel II, mientras que desde 1868 a 1875
tuvo la denominación de Plaza de la Libertad que volvió a ser bautizada como Plaza
de Alfonso XII desde 1875 a 1932, cuando
adquiere su nombre actual lo que da idea
de la importancia del lugar para Montoro.
El color rojizo de los monumentos y de las
portadas de las casas solariegas contrasta
con el blanco encalado de los paramentos
dotando al paisaje urbano montoreño de una
imagen muy característica. Si el viajero se
sitúa en el centro de esta plaza y dirige su
mirada hacia el sur se observa la continuidad del espacio hacia la plaza del Charco y
sirviendo de nexo la parroquia barroca del
Carmen. Realizando una panorámica de 360
grados se cuentan hasta 6 calles que confluyen en este espacio. Una de ellas, la calle Salazar, nos conduce hasta el próximo hito.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
- Calle de Los Lara y calle Marín: tradición medieval y arquitectura vernácula
Trayecto: calle Salazar, calle Álvaro Pérez, calle Estrella, calle Ceniza, calle Los Lara y calle Marín (10 min.)

La calle de los Laras. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Dejamos atrás la calle Salazar continuando
por la calle Álvaro Pérez observando el gran
número de casas solariegas de fachadas
con grandes portadas adinteladas de piedra
molinaza y amplias balconadas centrales. Al
transitar por esta calle dejamos atrás casas
señoriales y monumentos religiosos de los
siglos XVII y XVIII como la Casa de las Tercias Catedralicias (actual Museo del Aceite)
y el Hospital de Jesús Nazareno. El ensanche que forma en esta calle al unirse con
la de la Estrella se llamó en otros tiempos
plazuela del Mayorazgo por ser el lugar de la
residencia del primogénito de una familia hidalga. Siguiendo por la calle Estrella el viario
comienza a ser más estrecho y con requiebros. En uno de ellos tomamos a la derecha la calle Ceniza que aparecía como calle de
Horno de Fresco a principios del siglo XVII.
Como dato anecdótico en 1757 aparece en
el Catastro del Marqués de Ensenada un horno activo en esta ubicación. La calle Ceniza
enlaza con la calle Los Lara, que adquiere su
nombre por la ilustre familia Lara establecida en Montoro desde la reconquista de la
Corona de Castilla. En el siglo XVII se sabe
que poseían grandes extensiones de tierras y
molinos harineros como el del Cascajar, perteneciente a don Juan de Lara de la Cerda.
Por estas calles transitamos por una zona
intramuros de arquitectura vernácula donde
las casas y sus entradas se adaptan al terreno inclinado por medio de lo que denominan
en Montoro los «poyatos», poyetes con inclinación para igualar los accesos al nivel de
la calle. El viandante observará como la confluencia de las calles Los Lara y Marín conforma un ensanche que es consecuencia de
la reordenación del parcelario andalusí tras
el establecimiento del gobierno castellano.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
- Plaza de Santa María: conectar con los orígenes
Trayecto: Calle Coracha, calle Puente, calle Santiago, calle Dotes y calle Capitán (15 min.)

Plaza de Santa María y la entrada al museo arqueológico. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
En la calle Marín volvemos a ver como los
dinteles y jambas de las puertas son de piedra molinaza tallada con heráldica nobiliaria
en la parte superior. A la derecha se contempla el arco de la calle Ventura, conocido
anteriormente como Arco del Fiscal, por un
fiscal del siglo XVIII. En esta zona se aprecia la inclinación de las calles y los «poyatos»
se adaptan al terreno. Entramos por la calle
Coracha donde se vuelve a estrechar la vía y
el trazado del callejero se hace más sinuoso
debido a su origen andalusí y a la adaptación a la pendiente. En esta calle existía una
torre perteneciente a la antigua alcazaba
musulmana desaparecida de la cual tenemos
referencia en el Catastro del Marqués de la
Ensenada. En ella se puede observar, en un
par de puntos, como la angostura de la calle
deja espacios para contemplar el paisaje que
rodea a Montoro por el norte. Coracha era el
nombre que se le daba al saco para transportar tabaco y el café Americano. Al final de
esta calle se llega a un espacio donde la vía
se ensancha un poco dejando a la izquierda,
en un nivel inferior la calle Puente y a la derecha, en un nivel superior, la calle Santiago que nos muestra la hermosa iglesia de Santiago en cuyo rincón se instala una bella cruz
a principios del mes de mayo. Desde este
punto seguiremos ascendiendo por el laberinto que forman la calle Dotes y calle Capitán.
La calle Dotes tomó ese nombre debido al
legado que dejó el benemérito patricio Don
Pedro Capitán para dotar a las jóvenes pobres de esta zona. Llegamos a la hermosa plaza de Santa María,
donde se encuentra la sede del
Museo Arqueológico Municipal Santiago Cano y Consuelo Torrión, lugar privilegiado donde se situaba la antigua ermita visigoda de
Nuestra Señora del Castillo o de la Mota y
que a la llegada del islam fue reconvertida a
mezquita dentro del complejo de la alcazaba.
Plaza de España: representación y sociabilidad
Trayecto: Calle Bartolomé Camacho y Plaza de España (5 min.)

La iglesia de San Bartolomé Apostol en la plaza de España y lateral de la casa consistorial. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Dejando la plaza de Santa María accedemos
a la calle Bartolomé Camacho, el lugar más
alto de Montoro. El viajero puede observar
como los espacios se vuelven a estrechar y la
calle comienza con una pendiente suave que
tras una curva muy cerrada se agudiza considerablemente. Tras pasar esa curva, el viandante ve como entre el blanco encalado de
las fachadas comienza a aparecer el color rojizo de la torre de la iglesia de San Bartolomé. Al bajar por esta calle, se observa la magnitud y majestuosidad de la torre campanario.
Las casas presentan escudos nobiliarios sobre los dinteles de las puertas y este paisaje
urbano se vuelve especialmente encantador
cuando llegamos a la calle Postigo, justo en
el lateral de la citada iglesia, donde el visitante se adentra en calles que transportan a
un pasado medieval, renacentista y barroco.
Dejando a la derecha la calle Postigo estamos
a pocos metros de llegar a la Plaza de España, llegando al final de esta ruta paisajística en el centro de la vida social e institucional de Montoro. Esta plaza ofrece un paisaje
urbano inigualable y espectacular. Llama la
atención su amplitud y la majestuosidad de
los edificios que la conforman, aunque en
tiempos de la reconquista este espacio urbano tuvo más amplitud que la actual. En 1932 se llamó Plaza de la
Constitución de 1812 y anteriormente el de
Plaza Mayor, Plaza de la Iglesia en 1483 e
incluso Plaza del Cabildo. La plaza tiene una
marcada influencia de la arquitectura renacentista, con edificios cuya construcción empezó en los siglos XV y XVI, como la Iglesia
de San Bartolomé y las Casas Capitulares y que se terminaron en el siglo XVII. El arco
del Postigo fue construido en 1761 como entrada a las dependencias de la Cárcel Real.

(Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
Seguridad

Arco en la Plaza de España decorado con esteras de esparto. (Foto: García Campos, Jesús, CC BY 4.0)
El itinerario transcurre por lugares seguros de baja criminalidad. Deben tomarse medidas habituales de seguridad como mantener el coche cerrado o tener a la vista mochilas y otros objetos. Como en casi todo el resto de España, el cuerpo de policía rural es la Guardia Civil. Además, Montoro tiene su propia policía local.
En muchos lugares del recorrido no existen zonas de sombra, por lo que es recomendable llevar protector solar y sombrero en épocas de mayor radiación solar y mantenerse hidratado.
- Emergencias. Teléfono gratuito: 112
- Guardia Civil. Teléfono gratuito: 062
Salud
Los hospitales más cercanos a las zonas del itinerario son:
- Centro de Salud Montoro, C/ Senda Golosilla,14600, Montoro, Córdoba. ☎ +34 955545060 Centro de salud de la localidad.
- Hospital Universitario Reina Sofía, Av.
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